El rol de madre que Dios elije concederle a muchas mujeres es de suma importancia para la humanidad, pues no solo se les pide que amen a sus hijos, sino que conlleva varias responsabilidades más.

“Recomienda a las ancianas que se comporten como personas que aman a Dios. No deben ser chismosas ni emborracharse, sino más bien ser un buen ejemplo para las mujeres más jóvenes, y enseñarles a amar a sus esposos e hijos. También deben enseñarles a pensar bien lo que van a hacer, y a ser dueñas de sí mismas, a atender bien a su familia y sujetarse a su esposo”. Tito 2:3-5

El amor es lo que dirige a los valores humanos, porque el amor no convierte las acciones en sacrificios, sino en donaciones; no genera rencor, sino perdón; no significa egoísmo, sino tolerancia. El amor que siente una madre por sus hijos la obliga a cuidarlos, nutrirlos, darles cariño, suplir sus necesidades y protegerlos como seres muy especiales, creaciones de Dios.

“El pueblo de Jerusalén decía: «Dios me abandonó, mi Dios se olvidó de mí». Pero Dios respondió: «Jerusalén, ¿acaso puede una madre olvidar o dejar de amar a su hijo?” Isaías 49:14-15

En la Biblia encontramos varias solicitudes a las madres:
Disponibilidad para repetir las enseñanzas a toda hora y en todo lugar.
Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes”. Deuteronomio 6:6-7

Involucrarse en su educación.
“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas”. Efesios 6:4

Enseñarles la Palabra de Dios.
“Dios fijó una ley permanente para su pueblo Israel, y a nuestros abuelos les ordenó instruir en ella a sus hijos”. Salmo 78:5

Ser un ejemplo para que ellos puedan aprender imitando las acciones.
“Por eso, jamás olviden todo lo que les ha pasado; al contrario, deben contárselo a sus hijos y nietos”. Deuteronomio 4:9
La Biblia no ordena que todas las mujeres se conviertan en madres, pero sí les pide a quienes recibieron esta bendición el tomar esta responsabilidad con mucha seriedad. Por ello, oramos hoy por todas las madres y futuras madres, para que Dios las ilumine en cada decisión y les de la sabiduría necesaria para guiar a su descendencia.

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